Si tengo que escoger, prefiero que sea ella: la de los ojos oscuros y corazón cálido.
Prefiero que sea la que le sonríe a la vida con innocencia y no la que miente siempre después de cada comida.
Si tengo que dejarte ir, prefiero saber que es en buenas manos, en brazos que amarren y voz que arrulle, no bajo la capa de traición, interés y un closet lleno de blusas desabrochadas.
domingo, 19 de febrero de 2017
domingo, 16 de noviembre de 2014
El futuro
El futuro
tiene ojos negros y dientes blancos. Llega a revisar los mails a las 9 de la mañana
y se va a dormir a las 3:00 a.m. El
futuro tiene menos de 25 años. El futuro es alto y me mueve el asiento del
carro para poder estirar las piernas.
El futuro
se describe igual que mi vida: es cariñoso, familiar y no entra en un pantalón
talla 4. El futuro no genera culpa, igual que mis llamadas y nuestros dedos
entrelazados. El futuro es inteligente y en las noches se sienta en las aulas
en las que yo ya me senté.
El
futuro me corre el delineador dos noches por semana. El futuro no sabe quién
soy. El futuro me arrancó la confianza y el felices para siempre.
jueves, 10 de julio de 2014
El muro
Un día mi mamá se sentó conmigo y me dijo creía que mis problemas emocionales se debían a ella.
Mi mamá no tiene la culpa de las noches en vela con el teléfono ya tibio en las manos tensas.
Mi mamá no tiene la culpa los chispazos apagados en el estomago por miradas perdidas.
Mi mamá no tiene la culpa de la etiqueta “amiga increíble” en el frente.
Mi mamá no es la culpable de mi falta de juicio para entregar llaves y bajar puentes.
GL
Te dejé una ventana abierta. Pediste tiquete de parqueo en un lote en el que no dejo a nadie pasar ni a cambiar una llanta. Te abrí la puerta. Le di un espacio a mi teléfono en la almohada para sentirte respirar en mis sueños. Te dejé dormir con mi cabeza en tu hombro y te dejé darme la mano para cruzar la calle entre la victoria y la hispanidad.
Son las 9:00 y sigo esperando la llamada anónima de las 6:00.
Me voy a comprar un par de agujas para empezar a tejer como Penélope.
lunes, 3 de junio de 2013
Visitas a Camila
Cada vez que Camila despierta suele levantar del suelo los audífonos ya desacomodados de la noche anterior. Camila acostumbra dormir con música, se pone audífonos enormes con los que no despierta a la mañana siguiente, puesto que por la noche le estorbaron igual que lo hacen las medias en los pies.
Cada dos meses Camila recibe la visita de la señora depresión. Le toca la puerta del cuarto y cuando entra cierra con picaporte para que nadie entre mientras están juntas.
Cuando pasa adelante viene acompañada de un playlist titulado 1a.m, que suele ser la hora del encuentro. Entre más triste es la canción, el esfuerzo de Camila por llorar en voz baja se hace más complicado. Su odisea consiste en llorar tan bajito que no logre despertar a su hermana en el cuarto del lado o a sus padres que duermen apenas unos metros después.
Uno de los placeres de Camila es sentarse en su cama a llorar escuchando su playlist 1a.m completamente desnuda. Se desgarra el alma como si el mundo se fuera a acabar, como si los mayas solo estuvieran postergando la trágica noticia.
Cuando se empieza a quedar dormida entre los sollozos, se pone la pijama y abre la puerta para despedir a la señora depresión. Suele decirle “hasta luego” ya que sabe que de igual forma la va a visitar dentro de dos meses a la misma hora, nuevamente con un drama del tamaño de las tormentas que viven en vasos de agua.
sábado, 1 de junio de 2013
Llamadas de 1 hora
Vos sos una promesa de té, una promesa de fiestas de despedida y de canciones sin cantar. Una promesa de puerta de salida, un escape, terapia y a la vez de confusión del demonio.
domingo, 26 de mayo de 2013
Las mismas señales de tránsito, los mismos altos y paradas de bus. He pasado por esta calle tantas veces que ni tiene sentido contarlas. Pero esta vez el viaje de ida no incluye plan de regreso, es la última vez que mi parabrisas se empaña.
Mi meta de viaje: crecer. La mocosa decidió que es hora de partir, vivir, romper el capullo y sentir el zacate húmedo en las plantas de los pies. Cada mañana un té, un aroma diferente y un nuevo sabor en el paladar. Si sabe a éxito o fracaso lo aprenderé en el camino, pero no hay vuelta atrás.
No me conformaré, si el camino es sola, le subiré el volumen al radio, si es acompañada, buscaré canciones para corear en conjunto. Abierta a las posibilidades de la vida, a las caídas de la vida, a las subidas y bajadas diarias.
El único requisito: una sonrisa guardada. Si no está en la cara, al menos está en la bolsa del pantalón para mejores momentos, para demostrarle a la vida que no importan las cachetadas, la frente siempre se tendrá en alto y quien ríe de último ríe mejor.
Este es un regalo de mí para mí, la posibilidad de crecer, de llorar, de sentir, de jugar y reír hasta que duela.
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