Las piezas se acomodan para saber que no soy nadie, que vos sos todo, que la otra ocupa y que todos giramos.
Nosotros hacia la derecha, pero con diferentes tamaños de diámetro.
Regalame una historia, de esas de rutina como las visitas médicas.
Una historia de esas largas, de ensayos y poemas.
De aventuras, de sueños y futuros.
Quiero que me regalés dos horas de tu vida, para callar mi boca y mirar la tuya,
para respirar en tus comas y parpadear en tus puntos.
Quiero que me regalés una tarde de café, con dos de azúcar y limón. Con calles y sombrillas.
Si me regalás una tarde, te regalo una sonrisa, si me regalás una vida, te comparto la mía.