lunes, 3 de junio de 2013

Visitas a Camila





Cada vez que Camila despierta suele levantar del suelo los audífonos ya desacomodados de la noche anterior. Camila acostumbra dormir con música, se pone audífonos enormes con los que no despierta a la mañana siguiente, puesto que por la noche le estorbaron igual que lo hacen las medias en los pies. 

Cada dos meses Camila recibe la visita de la señora depresión. Le toca la puerta del cuarto y cuando entra cierra con picaporte para que nadie entre mientras están juntas. 

Cuando pasa adelante viene acompañada de un playlist titulado 1a.m, que suele ser la hora del encuentro. Entre más triste es la canción, el esfuerzo de Camila por llorar en voz baja se hace más complicado. Su odisea consiste en llorar tan bajito que no logre despertar a su hermana en el cuarto del lado o a sus padres que duermen apenas unos metros después. 

Uno de los placeres de Camila es sentarse en su cama a llorar escuchando su playlist 1a.m completamente desnuda. Se desgarra el alma como si el mundo se fuera a acabar, como si los mayas solo estuvieran postergando la trágica noticia. 

Cuando se empieza a quedar dormida entre los sollozos, se pone la pijama y abre la puerta para despedir a la señora depresión. Suele decirle “hasta luego” ya que sabe que de igual forma la va a visitar dentro de dos meses a la misma hora, nuevamente con un drama del tamaño de las tormentas que viven en vasos de agua. 






sábado, 1 de junio de 2013

Llamadas de 1 hora






Vos sos una promesa de té, una promesa de fiestas de despedida y de canciones sin cantar. Una promesa de puerta de salida, un escape, terapia y a la vez de confusión del demonio.




domingo, 26 de mayo de 2013


Las mismas señales de tránsito, los mismos altos y paradas de bus. He pasado por esta calle tantas veces que ni tiene sentido contarlas. Pero esta vez el viaje de ida no incluye plan de regreso, es la última vez que mi parabrisas se empaña. 

Mi meta de viaje: crecer. La mocosa decidió que es hora de partir, vivir, romper el  capullo y sentir el zacate húmedo en las plantas de los pies. Cada mañana un té, un aroma diferente y un nuevo sabor en el paladar. Si sabe a éxito o fracaso lo aprenderé en el camino, pero no hay vuelta atrás. 

No me conformaré, si el camino es sola, le subiré el volumen al radio, si es acompañada, buscaré canciones para corear en conjunto. Abierta a las posibilidades de la vida, a las caídas de la vida, a las subidas y bajadas diarias. 

El único requisito: una sonrisa guardada. Si no está en la cara, al menos está en la bolsa del pantalón para mejores momentos, para demostrarle a la vida que no importan las cachetadas, la frente siempre se tendrá en alto y quien ríe de último ríe mejor. 

Este es un regalo de mí para mí, la posibilidad de crecer, de llorar, de sentir, de jugar y reír hasta que duela.  

miércoles, 8 de mayo de 2013

Limbos


Se nos fue un poco de febrero, marzo y hasta abril. Sin saber cómo, terminé en el asiento de atrás de un carro viendo los carros pasar y te creí grande, serio, señor. 

Con el paso del tiempo perdiste la corbata para dejar ver al berrinchudo, caprichoso y chineado; al cariñoso, tedioso y observador. Construiste un sentimiento olvidado, enterrado y guardado.

Hoy digo adiós a las visitas clandestinas, a los sustos y faltas de abrazos. Hoy por primera vez me despido de la incertidumbre que regamos por siete días a la semana. 
Hoy le digo adiós a las lagrimas y al té. Hoy dejo de escribir la historia del nunca jamás, para quedarme con mi por siempre Diana. 

Vos le regalaste a mi soundtrack un par de piezas suaves, canciones para los momentos de chicha y soundtracks de series olvidadas. Me regalaste ojeras manchadas con conversaciones de media noche y el gusto a dormir sin ropa. 

Algunas veces me gustaría poder disfrutar la arena en mis pies y la sal en mis manos.