El futuro
tiene ojos negros y dientes blancos. Llega a revisar los mails a las 9 de la mañana
y se va a dormir a las 3:00 a.m. El
futuro tiene menos de 25 años. El futuro es alto y me mueve el asiento del
carro para poder estirar las piernas.
El futuro
se describe igual que mi vida: es cariñoso, familiar y no entra en un pantalón
talla 4. El futuro no genera culpa, igual que mis llamadas y nuestros dedos
entrelazados. El futuro es inteligente y en las noches se sienta en las aulas
en las que yo ya me senté.
El
futuro me corre el delineador dos noches por semana. El futuro no sabe quién
soy. El futuro me arrancó la confianza y el felices para siempre.

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